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- Fecha de creación 24 de abril de 2026
- Última actualización 1 de septiembre de 2026
Perspectivas conductuales sobre la demanda de alimentos sostenibles por parte de los consumidores
Este informe recopila los resultados de siete estudios empíricos que analizan cómo los ajustes en los entornos alimentarios pueden fomentar un consumo alimentario más sostenible. Los sistemas alimentarios contribuyen de manera decisiva a la degradación medioambiental, provocando la pérdida de hábitats, la contaminación del agua, la disminución de la biodiversidad y el cambio climático (Crippa et al., 2021). En respuesta a ello, la Estrategia «De la granja a la mesa» de la Unión Europea pretende reducir la huella medioambiental y climática del sistema alimentario promoviendo cambios a lo largo de toda la cadena de valor, desde la producción hasta el consumo (Comisión Europea, 2020). En el marco de esta transformación, el sector minorista ocupa una posición estratégica, ya que determina la disponibilidad de los productos, las actividades de comercialización y los contextos de compra, por lo que es objeto explícito del llamamiento de la estrategia a introducir cambios en las prácticas de distribución y promoción de los alimentos.
Los siete estudios sintetizados en este informe evalúan un amplio conjunto de intervenciones, en su mayoría dentro del ámbito operativo de los minoristas alimentarios privados, entre las que se incluyen medidas de arquitectura de elección, estrategias de fijación de precios, etiquetas climáticas y otras herramientas para el punto de venta. En conjunto, abordan dos objetivos generales fundamentales para la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles:
• Reducción del impacto climático del consumo de alimentos mediante intervenciones en los supermercados (Estudios 1-5)
• Fomento del consumo de alimentos de producción local a través de cadenas de suministro cortas (Estudios 6 y 7)
Los estudios 1 y 2 analizaron cómo las intervenciones en los supermercados influyen en el impacto climático de las cestas de la compra completas, basándose en experimentos de encuesta realizados en distintos países. El estudio 3 se centró en la sustitución por parte de los consumidores de la carne por legumbres en diferentes escenarios de precios, utilizando experimentos basados en encuestas realizados en Dinamarca. Los estudios 4 y 5 evaluaron estrategias promocionales en tienda diseñadas para aumentar la compra de legumbres mediante experimentos de campo en supermercados en funcionamiento en España y Dinamarca. El estudio 6 evaluó la eficacia de diferentes mensajes promocionales a la hora de atraer clientes a una tienda de productos agrícolas en Inglaterra, mientras que el estudio 7 exploró las percepciones de los consumidores, sus respuestas emocionales y sus comportamientos de compra en relación con los mercados de agricultores en Rumanía, haciendo hincapié en los alimentos de producción local.
En conjunto, los resultados de los siete estudios demuestran que las intervenciones conductuales en los entornos de venta al por menor de alimentos pueden orientar las compras de los consumidores hacia opciones más sostenibles. Sin embargo, sus efectos individuales suelen ser modestos. Los datos sugieren claramente que los paquetes de intervenciones integradas —en particular, aquellos que combinan medidas de fijación de precios, etiquetado climático y colocación estratégica de productos— son sustancialmente más eficaces que las acciones aisladas. Por lo tanto, para lograr reducciones significativas del impacto climático del consumo de alimentos es necesario introducir cambios estructurales en los entornos alimentarios, en lugar de basarse únicamente en medidas voluntarias o informativas.
Muchas de las intervenciones eficaces identificadas entran dentro del ámbito operativo de los minoristas alimentarios privados, lo que los posiciona como importantes facilitadores del cambio. Al mismo tiempo, esta dependencia de la actuación de los minoristas plantea limitaciones desde una perspectiva política. Si bien los minoristas pueden desempeñar un papel clave como facilitadores, es poco probable que actúen como los principales impulsores del cambio sistémico. Es probable que se necesiten instrumentos de política pública —como la regulación, los incentivos fiscales y los requisitos de información obligatorios— para armonizar más estrechamente las prácticas minoristas con los objetivos de sostenibilidad más amplios.
El informe completo estará disponible en breve.